
Todo estaba hecho. Los melillenses celebrábamos que un Primera acudiría a la llamada de la Copa en el Álvarez Claro. El público aguardaba de pie, como antaño, esperando el sonido del silbato final. Pero llegado el momento de la verdad, el sueño se convirtió en pesadilla. El colegiado cobró protagonismo por enésima vez en el partido y permitió que el Ceuta anotara el gol del empate pasado ya el tiempo reglamentario. El golpe dejó tocado al Melilla, que físicamente en las lonas, se sobrepuso al gol de Javi Navarro, que había conseguido igualar la magistral falta que transformó Vázquez en la primera parte. La prórroga nos dejó el regreso de Andrés Ramos y su nuevo idilio con el gol. Pero cuando el sueño estaba de nuevo a punto de hacerse realidad, apareció Javi Navarro para aprovechar un balón suelto en el área. El Ceuta con dos jugadores menos aguantaba estoicamente el 'chaparrón' azulino, que duró lo que aguantó Sufian en el campo. El extremo fue expulsado por doble amonestación, deshaciendo la superioridad numérica. Con 9 jugadores por equipo, el partido vivió de las reservas, y éstas, a principios de temporada son bastante pocas. Los penaltis llegaron como agua de mayo para un partido que no mereció vivir tal suerte. Tan sólo la épica caballa inspirada por un colegiado resultón propiciaron el desenlace ya conocido. Ceuta volverá a ver a un Primera por el Murube, mientras que Melilla seguirá aguardando impaciente por una nueva oportunidad. El fútbol no ha sido justo con el equipo, ni con la ciudad, y mucho menos con Amarito. El joven melillense fue el encargado de dictar sentencia con su penalti. Lo mejor, que las expulsiones de Chota y Sufian no afectarán a la Liga. Ya sólo queda pensar en recuperar lo mejor posible para conseguir la primera victoria ante el Écija el próximo domingo. La Copa ya es agua pasada, aunque aún se puede sentir su sabor agrio en nuestros labios.
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