Javi Zamorano sufrió el codazo de Gotor nada más comenzar el encuentro. La posterior expulsión del jugador murciano provocó el enfado del público local, pero lo cierto es que el central azulino terminó el partido con el labio partido. Aguantó los 90 minutos con cuatro grapas y a la conclusión del encuentro tuvo que recibir siete puntos de sutura (4 por fuera y tres por dentro), prueba de la dureza con la que se emprendió el futbolista pimentonero. A pesar de las informaciones partidistas que ofrecen los diarios murcianos hablando de una "supuesta agresión".
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